Ellos son los responsables de que los encargados de citar a los medios de comunicación expresen de una manera peyorativa: “Hay vienen los de la prensa”..Nadie los invitó pero ellos llegaron. Son el cáncer que corroe al periodismo cinematográfico. Forman parte de ese inmenso ejército que ha recibido muchos nombres, todos muy justos: “Colados, Gorrones, Cocotas Fish, el muy sajón Party Crashers, Metiches”, etc.etc.
Lo cierto es que ellos se dedican a una de las más bastardas y comunes actividades del México profundo: la de pretender ser lo que no son, burlar a los convocantes y denigrar a sus supuestos colegas, especializarse en la grotesca simulación de que asisten a los eventos fílmicos con una doble función: recabar información y transmitírsela al supuesto público al que llegan. Lo que logran es ser doblemente farsantes.
Todos los integrantes de la industria del cine los despreciamos, unos en secreto, de forma cobarde y otros de frente.
Ellos son los responsables de que los encargados de citar a los medios de comunicación expresen de una manera peyorativa: “Hay vienen los de la prensa”, como si todos sus integrantes legítimos fuéramos rateros y vividores como esos gorrones.
El grado de cinismo y prepotencia al que han llegado, obliga a los integrantes del equipo de “homocinéfilus.com” a denunciarlos, en un intento de purificar y legitimar la honestidad del periodista y crítico de cine que sí asume un compromiso y tiene una diáfana responsabilidad ética ante él, ante los medios y ante el grueso del público que espera una opinión certera, objetiva, informada del hecho cinematográfico.
Nada de lo cual puede otorgar un grupo de simuladores farsantes, que fingen llegar a las películas para informar de su contenido y lo único que logran es enrarecer el clima periodístico. En sus apodos y torvos semblantes se revela su origen delincuencial. Juzgue usted sino.
El vulgo, justiciero y anónimo los ha denominado como “El Blasito”, un cretino que además de colarse a donde no lo llaman, roba en los eventos. “El Idolo Azteca”, “El Groucho”, hágame usted favor “El Gordo”, etc. Todos los integrantes de la industria del cine los despreciamos, unos en secreto, de forma cobarde y otros de frente.
Aquí en homocinéfilus.com se los presentamos ya que creemos que la connivencia y la cobardía generan impunidad y después solos llegan el desprestigio y la degradación.