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Brüno

Brüno: La paloma de la paz; Por: Irving Torres

11 de Noviembre de 2009 - 2:20 am | Brüno | imprimir imprimir | Comenta

“I’ve written a song that I hope is gonna bring the world together…” canta Brüno y parece que la broma ha terminado pero de repente aparece en escena Bono, Chris Martin, Snoop Dogg, Slash haciendo los solos de guitarra y para rematar Sir Elton John sentado en un mexicano mientras toca el piano. Es en ese momento cuando dejo de ver la pantalla y me pregunto “¿qué diablos vieron que yo no vi?” y me río entonces de lo que acabo de ver.

Brüno es agresiva, de mal gusto, un patético esfuerzo por imitar lo que fue el éxito de Borat, una cinta sin pies ni cabeza y sin embargo es una cinta con una sutil capa de inteligencia que le lleva a burlarse de todo y de todos en un guiño. De acuerdo, es horrenda y parece que naufraga cada cinco minutos pero siempre sale algo que la rescata de hundirse hasta el fondo. Y es esa inconsistencia la que me hace repelerle aunque haya reído y disfrutado mucho algunas secuencias.

Brüno es un conductor homosexual austriaco de un programa de modas que es despedido después de fracasar en un evento realizado en Milán por lo que decide viajar a Estados Unidos para convertirse en “la estrella más grande de Austria desde Hitler”. En Estados Unidos intenta cualquier cosa para volverse famoso hasta que descubre que los famosos en Estados Unidos son heterosexuales por lo que busca ayuda para dejar su homosexualidad.

Filmada en parte al estilo guerrilla (cámara escondida, sin permiso de autoridades y prácticamente improvisando sobre la marcha) la película tiene sus mejores momentos cuando la gente no sabe que es una farsa.

Así destaca primero la detención de Brüno en una pasarela de Milán cuando al interrumpir un evento es detenido por la policía local, hecho sucedido el 26 de septiembre de 2008 y ampliamente cubierto por los noticieros en todo el mundo. Otro importante es cuando participa en un talk show donde presenta a su hijo –un afroamericano que se supone trajo de Africa como equipaje y al que obtuvo al cambiarle por un Ipod U2-.

Cuando Sacha Baron Cohen decide burlarse de las excentricidades de las estrellas norteamericanas es donde Brüno alcanza sus mejores momentos: se burla de las modelos de cine porno que se hacen un blanqueo anal; se burla de Madonna, Angelina y todas aquellas actrices que adoptan niños en el extranjero como si fueran mercancías, haciéndole como un truco publicitario y como una manera de hacerle sentir a la gente que el mundo les importa; se burla de los padres que no les importa poner a sus hijos como centuriones que crucifican a un negro tan sólo por el placer de pensar que sus hijos son ya famosos, aunque para ello deban adelgazar o someterse a una liposucción; se burla de  los que van al cine a ver la cinta de un homosexual y se ríen cuando lo ven besar a otro hombre y que son los mismos que morirían de asco si lo vieran en directo. Se burla de todos.

Es interesante ver que cuando busca ser famoso decide una causa política que todas las estrellas dejan de lado, llevar paz al Medio Oriente (Tierra Media diría él como guiño fantástico al mundo de El señor de los Anillos) y se entrevista con líderes políticos o presuntos terroristas (Ayman Abu Aita, el que es presentado como terrorista en realidad es un activista por la lucha palestina y ha pasado tiempo en la cárcel por ello y ha declarado su intención de demandar al actor por presentarle como villano en la pantalla).

También se burla de los religiosos que se dedican a convertir a los homosexuales en heterosexuales, aunque en el fondo saben que jamás lo lograran de manera definitiva y lo único que harán es ocultarle. Mientras sean en público heterosexuales no importa nada más.

Brüno juega con la doble moral todo el tiempo, diciéndonos que no es más hipócrita que nosotros. Vemos escenas cuadriculadas para ocultar desnudos, escenas de penetración o sexo oral, pero no vemos censura cuando un grupo de televidentes ve el piloto de un programa televisivo del conductor y a  Harrison Ford gritando “Fuck you” a la cámara, finalizando con un glorioso primer plano con el pene de Brüno saltando de un lado a otro antes de terminar erectándose ante la pantalla.

Y francamente diría: huye de ella, no le veas, no gastes tu dinero pero también te diría que te pierdes la oportunidad de ver qué tan liberal eres, qué tan real es tu postura ante ciertas cosas, Brüno es una cinta que te confronta, que te agrede y te obliga a reflexionar sobre las cosas que no son tema de conversación en las noticias.

Enlace a video de Bruno Dove of Peace

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Brüno, escatológica al por mayor; Por Eduardo J. del Valle

11 de Noviembre de 2009 - 2:17 am | Brüno | imprimir imprimir | Comenta

BrünoDespués del éxito conseguido con Borat y brindar una destacada actuación en Sweeney Todd el barbero demoniaco de la calle Fleet, regresa a la pantalla grande el actor británico Sacha Baron Cohen en la cinta Brüno, dando vida al personaje del título.

El problema principal de Brüno no es el qué sino el cómo. La fallida aunque no por ello menos exitosa cinta, más allá de seguir una línea argumental nos presenta una sucesión de sketches con chistes escatológicos al por mayor y escenas sexuales gratuitas.  Como broma puede resultar divertido ver al homosexual extrovertido en los primeros minutos de la película pero hacia la segunda mitad el asunto se torna repetitivo, exagerado y hasta aburrido.

La película goza de sus momentos más afortunados – que en realidad son escasos- precisamente cuando el personaje principal deja a un lado las escenas vulgares para dar paso a una crítica aguda, irreverente y divertida sobre el sueño americano, el racismo, la libertad sexual, los conflictos bélicos en Medio Oriente, la televisión, el mundo del cine y sobre todo la búsqueda de la popularidad a cualquier precio. En este punto la cinta nos remite al año de 1983 cuando veía su estreno uno de los documentales ficticios más logrados en la historia del cine, me refiero a Zelig escrita y dirigida por Woody Allen, la cual también aborda el tema de la aceptación y las consecuencias de querer ser popular.

Por supuesto, tanto Sacha Baron Cohen como el director Larry Charles se encuentran a años luz del genial cineasta neoyorquino, lo que convierte a Brüno en una versión ligeramente más inteligente de Zoolander, la cinta protagonizada por Ben Stiller en el 2001 y que en México pasó con más pena que gloria.

Lo que es un hecho innegable es que Brüno es una cinta que seguro dividirá opiniones, habrá quien incluso la convierta en objeto de culto por considerarla transgresora, otros preferirán olvidarla en cuanto abandonen la sala.

Véala y juzgue usted mismo.

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